La economía circular impulsa los beneficios de las empresas (y de la sociedad)

Al principio solo algunas empresas tenían en cuenta este precepto por cuestiones de imagen, pero ahora se muestra clave para la competitividad.

Llevamos años escuchando el concepto de «economía circular», pero hasta los últimos años no ha tenido la transcendencia que ha ido adquiriendo, una vez que las empresas y los gobiernos se han dado cuenta que no solo se trata de una cuestión meramente medioambiental, sino que puede traer consigo innumerables beneficios adicionales: en ahorro de costes de producción, incremento de puestos de trabajo (en su mayoría cualificados), incrementos importantes del PIB, menor dependencia de recursos exteriores y en definitiva, una forma de producción y consumo que solo trae beneficios para todos.

¿Qué es la Economía Circular?

Si nos fijamos en las diferentes definiciones de lo que significa economía, podríamos decir que es «la administración eficaz y razonable de los bienes» «la Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de recursos escasos». Pues bien, la economía circular en el fondo no sería otra cosa que la profundización de este concepto, ya que trata de limitar la entrada de materiales vírgenes en la producción y la producción de deshechos. Esto hace años no resultaba interesante, dado que no existía tecnología desarrollada para que financieramente fuera rentable, pero hoy en día las empresas y administraciones se han dado cuenta de que introduciendo en los procesos de producción estos conceptos, mejoran sus resultados. En este sentido, amplía el marco de las definiciones en cuando a «administración racional y eficaz» o «empleo de recursos escasos».

El modelo hasta ahora actual de economía es el de producir, usar y tirar, lo que provoca que se utilicen grandes recursos, se consuma mucha energía, se generen gran cantidad de deshechos y se contamine el medio ambiente. Esto, sin duda, no se adapta a las definiciones clásicas de economía.

La economía circular nace del precepto de reducir, reutilizar, reparar y reciclar de manera continua, algo que se nos ha estado recomendando desde hace años a los consumidores y que ahora las empresas lo adaptan a sus procesos, aunque teniéndolo en cuenta desde el mismo momento del diseño, fabricación, reparación o cogeneración energética.

¿Qué beneficios obtiene nuestra empresa?

Las empresas que van adaptando la economía circular en sus estrategias de marketing son capaces de reducir costes de una manera significativa, por el mayor aprovechamiento de materias primas, su reutilización y su menor necesidad de transformación.

Se crean unas conexión de empresas con compromisos e intereses comunes que nos ayudan a mejorar de manera más rápida.

Mejoramos la reputación de nuestra compañía, lo que en si mismo es un beneficio.

Incrementamos la innovación, siendo pioneros en un sector que nos acercará a nuevos consumidores como los millenials, más preocupados por el cuidado del medio ambiente, además podremos encontrar nuevos y rentables modelos de negocios.

Nos adelantamos a la legislación europea, que cada vez se orientará hacia la reducción de residuos, ahorro energético, prohibición de obsolescencia programada, etc.. y nos posesionará con una clara ventaja competitiva frente a la competencia.

Economía-circular

Un claro ejemplo de economía circular, que además genera sinergías entre empresas, es el de SAICA y Alcampo, que han logrado conjuntamente que la segunda alcance el objetivo de «vertido cero» en sus 11 hipermercados de la ciudad de Madrid, lo que significa que todos sus residuos generados en sus centros son reintroducidos en la cadena de valor con nuevos usos, evitando su envío al vertedero.

 

 

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