El pasado 1 de Junio Donald Trump anunció que EEUU salía del acuerdo de París para frenar el cambio climático; las reacciones no se hicieron esperar y la mayoría de los países que lo suscribieron (todos, menos Nicaragua y Siria) salieron apresuradamente a manifestar su decepción por la postura del mandatario estadounidense. Cabe destacar la reacción del Presidente Francés, Manuel Macron y su ya célebre frase “Make our Planet great again”.

En un primer momento se pudo pensar que el acuerdo de París estaba herido de muerte y se temía una salida en banda de algunos países, pero la reacción de los dirigentes internacionales ha sido la contraria y han refrendado el acuerdo como una opción ineludible de cara a las futuras generaciones que tendrán que habitar este planeta.

Tal vez, lo más destacable han sido las reacciónes dentro del propio EEUU, donde mandatarios y empresas, como el alcalde de Pittchburgh, ciudad a la que Trump utilizó de excusa para salirse del acuerdo, junto con 175 ciudades y cinco estados, o entidades como Facebook, Google o incluso las empresas petrolíferas como ExxonMobile o Chevron, han manifestado que ellos sí suscriben el acuerdo de París.

En cuanto a personalidades, cabe destacar la reacción de Elon Musk, que renunció a su puesto de consejero de la Casa Blanca o Arnold Schwarzenegger, exgobernador de California, que publico un video en el que lamentaba la decisión del presidente estadounidense.

¿Qué ha cambiado?

Hace algunos años, el concepto de cambio climático levanta mucha controversia y la posición de los negacionistas o la indiferencia por parte de la mayoría de los estados y las empresas era mayoritaria. No hay más que recordar al famoso “primo de Rajoy” o los ataques que sufrió al Gore y su documental “Una verdad incómoda”. Sin embargo, hoy en día, nadie duda de que el cambio climático es una realidad científica, contrastada e irrefutable y los estados no pueden mirar hacia otro lado y las empresas se han dado cuenta de que ser sostenibles es mucho más rentable que ser contaminante; y las razones son varias: por un lado, la sociedad está cada día más concienciada con el respeto a nuestro entorno y como consumidores exigen más responsabilidad, de ahí que cada día el marketing medioambiental (green marketing) tenga cada día más presencia en empresas y startups; por otro lado, las energías renovables y soluciones responsables son cada día más baratas, superando en rentabilidad a las energías fósiles y creando muchos más puestos de trabajo.

Entonces, ¿Quién apoya a Trump?

Con esta jugada de Trump, parece que el tiro le ha salido por la culata; ni siquiera algunos de sus más estrechos colaboradores, incluyendo a su hija Ivanka Trump, están de acuerdo con esta medida, ya que no solo supone una negación de la evidencia científica, sino que está cediendo parte del liderazgo mundial a países rivales, como China o Europa. Entre los que apoyan tan polémica decisión, se encuentran las empresas carboneras de EEUU, como Murray Energy o la Colación Estadounidense por una Energía de Carbón Limpia. Su presidente, Paul Bailey, celebró la decisión de Trump y se quejó de los estrictos estándares impuestos por Obama.

Trump cumple con una de sus promesas electorales, pero parece que en esta ocasión ni sus más acólitos han entendido esta jugada, que no ha hecho más que reafirmar el hecho de que el cuidado del planeta en una prioridad para todos y una oportunidad económica.

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